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¿Y tú qué puedes hacer?

Todos los días tomamos decisiones que se reflejan en nuestro estilo de vida. Desde que nos levantamos decidimos qué ponernos, cómo transportarnos, qué comer, qué comprar y hasta qué hacer en nuestros ratos libres.

En muchas sociedades, el consumo define los niveles de bienestar y felicidad de su población, entre más grande sea la casa, mejor; entre más cómodo y equipado sea el automóvil, más satisfechos nos sentiremos, y en general, mientras más caras sean las cosas que compremos mayor será nuestra sensación de bienestar y calidad de vida, así nos ha hecho pensar la publicidad. Sin embargo, no siempre lo más caro es mejor, pues todos los productos que consumimos, sean necesarios o innecesarios, tienen un impacto en la sociedad y el medio ambiente, debido a que, durante su producción, traslado, uso -en algunos casos- y desecho, se emiten compuestos y gases de efecto invernadero que son responsables del cambio climático, situación que afecta a todas las formas de vida que habitan en el planeta.

Las sequías, lluvias intensas, disminución de la disponibilidad del agua, pérdida de la biodiversidad y la presencia de algunas enfermedades en los seres humanos, son sólo algunos ejemplos de los efectos negativos que tiene este fenómeno en la tierra.

De ahí la importancia de asumir nuestra responsabilidad como personas para disminuir los impactos sociales, económicos y ambientales que provoca el cambio climático, mediante prácticas sustentables, como el uso racional de los recursos naturales, el consumo responsable de bienes y servicios, y la reducción y valorización de los residuos.

Recuerda, el consumo responsable no sólo significa ahorrar dinero y mitigar los impactos al medio ambiente, sino garantizar el desarrollo y bienestar de las generaciones futuras. Mediante la educación, la comunicación y la participación ciudadana contribuiremos a disminuir los efectos del cambio climático. Desde tu casa, escuela y oficina, puedes hacer algo, como verás a continuación: