Sala en rehabilitación

 

En este módulo se muestran algunas de las características físicas que les han permitido a los animales y plantas colonizar y prosperar en sus respectivos hábitats.

La Tierra está cubierta en su superficie por 70% de agua, elemento que en gran medida conforma los diferentes ecosistemas acuáticos como ríos, lagunas, manglares, costas, mares y océanos.
Estos hábitats acuosos presentan una serie de factores medioambientales muy diferentes a los del medio terrestre, ya que en el agua la temperatura se mantiene más estable y la fuerza de gravedad tiene un impacto menor que en la superficie terrestre. Además, en el agua existen sales y minerales disueltos, así como dióxido de carbono y oxígeno que los seres vivos pueden tomar de forma directa.

Las especies de plantas y animales se han adaptado a través del tiempo a este medio, adquiriendo características que les permiten desplazarse, encontrar pareja, reproducirse, alimentarse y escapar de sus depredadores en un ambiente tan particular como éste. Por ejemplo, para moverse en el agua, los peces poseen un cuerpo hidrodinámico; las aves, como los gansos, tienen patas con membranas, y los mamíferos marinos aletas para nadar.
Este tipo de características brindan a los organismos una ventaja para sobrevivir y transmitir a su descendencia las variaciones genéticas que los favorezcan e incluso que les permitan resistir condiciones adversas. Las adaptaciones son así una mejora en la eficacia biológica a lo largo de las generaciones.

Actualmente 97% del agua en el planeta se encuentra en los mares y océanos, 2% en los polos congelada, y sólo 1% en ríos y lagos, que son nuestra fuente de agua dulce.


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