EDUCACIÓN AMBIENTAL                      
                                                                       
                                            

 

Los vientos gélidos de la temporada provocan manos frías, pero no sólo eso: el viento sopla la contaminación y trae consigo cielos despejados. ¡Ojalá nuestra ciudad se mantuviera así por siempre!

La cuenca en la que se encuentra nuestra ciudad, es una barrera geográfica que impide el libre paso al viento, pues estamos rodeados de exuberantes montañas. Este es un factor importante a la hora de explicar la contaminación del aire en la Ciudad de México. Otro es el de la cantidad de automóviles que transitan diariamente, la calidad de las gasolinas o la regulación de la industria. Pero ¿cómo puedo yo, como ciudadano, contribuir para reducir este problema y de paso frenar el deterioro que causa a mi salud?

 

 

Al hablar de calidad del aire, como en todo problema complejo, intervienen muchos factores, pero una buena parte de la solución a ese problema está en todos los habitantes como conjunto, reconociendo que somos parte de las causas y en donde nuestras acciones individuales son indispensables para reducir, por ejemplo, las emisiones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono (CO2).

Tomar decisiones con respecto a nuestra manera de transportarnos, qué alimentos consumimos y pensar de dónde vienen, la cantidad de energía eléctrica que utilizamos o el tiempo que tomamos para bañarnos; es aquí donde podemos promover un cambio y reducir la contaminación no sólo del aire, sino del medio ambiente en general. Toma en cuenta lo siguiente:

  • Comparte tu auto con varios amigos. Seguramente más de una persona tiene un destino similar al tuyo y pueden viajar juntos.
  • Opta por comprar alimentos producidos localmente. Si no sabes dónde ir, te recomendamos el Mercado de Trueque para intercambiar tus residuos por cientos de productos agrícolas.
  • Reduce tu consumo de carne y productos de origen animal. Las granjas industriales contribuyen enormemente a la contaminación, impulsadas por la exigente demanda del consumidor. 
  • Cultiva tus propias frutas y verduras desde casa; aprende cómo en nuestros Talleres de Huertos Urbanos.
  • ¡Bájale al consumo de luz! Desconecta los aparatos eléctricos, apaga las luces que no uses, y seca tu ropa al aire libre.
  • Usa artículos reutilizables, como bolsas de tela o termos de agua.
  • Separara tus residuos adecuadamente. Esto significa darles oportunidad de reciclarse.

Este 28 de enero, Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO2, ¡contribuye con tu granito de arena!

 

¿Viajar es lo tuyo? ¡Aprende a hacerlo sin afectar el medio ambiente!

 

El turismo es una oportunidad para viajar, descansar y conocer otras culturas. Puede aportar grandes ventajas socioeconómicas y culturales, como la generación de fuentes de empleo, incremento de los ingresos y promover tradiciones de las culturas autóctonas. Sin embargo, al mismo tiempo puede contribuir a la degradación del medio ambiente si no se realiza un control exhaustivo del flujo de turistas. En consecuencia, el impacto que genera esta actividad puede suponer el deterioro irrevocable del medio ambiente.

 

 

Para muchos estados de nuestro país, el turismo es el principal motor económico. Sin ir más lejos, en el año 2016 el turismo en la CDMX generó más de 84 mil mdp, según la Secretaría de Turismo del gobierno capitalino1.

Conscientes del turismo como fenómeno de alcance mundial, de su impacto en los ecosistemas y de los recursos naturales limitados para esta actividad, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el año 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo.

El turismo sostenible significa garantizar la prevalencia de los recursos de los que depende, es decir, respetar el medio ambiente y minimizar al máximo el impacto sobre éste. Un proyecto de turismo es sostenible sólo cuando la parte social, la ecológica y la económica son tomadas en cuenta de manera racional y equitativa. ¿Qué hay qué hacer para ser un turista responsable? ¡Muy fácil!, pon en práctica las siguientes recomendaciones:

• Evita perturbar la biodiversidad. ¡No compres plantas ni animales silvestres, o productos derivados de ellos! Es un delito grave y contribuye a su extinción.
• Recoge todos tus residuos y los que encuentres de paso.
• Minimiza la generación de basura. Dile no a los platos, vasos y cubiertos desechables.
• Utiliza moderadamente el agua y la electricidad. Recuerda que NO son recursos ilimitados.
• Respeta y aprecia los valores inherentes a las diferentes culturas.
• Consume alimentos producidos en la localidad que visitas.
• Infórmate previamente del lugar que visitas, a fin de elegir aquellas actividades respetuosas con el medio natural, cultural y social, y con los valores de la comunidad.
• Favorece la economía local. Si compras recuerdos (souvenirs), ¡busca productos que expresen la cultura local!
• Elige hoteles o lugares de descanso que garanticen el respeto a los derechos humanos y ambientales.

La próxima vez que viajes, procura tomar conciencia del patrimonio natural que poseemos, respetar todas las culturas y que tus acciones no perjudiquen los espacios naturales. Por ejemplo, puedes visitar uno de nuestros tres Centros de Educación Ambiental ubicados dentro de Áreas Naturales Protegidas de nuestra ciudad. ¡Todos tienen múltiples actividades que fomentan el cuidado del medio ambiente!

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1 SECTUR, CDMX. Disponible en: www.turismo.cdmx.gob.mx/comunicacion/nota/mas-de-84-mil-mdp-genera-el-turismo-en-2016-para-la-cdmx-torrucoal-cierre-del-presente-ano-la-actividad-turistica-en-la-capital-del-pais-dejara-ingresos-superiores-los-84-mil-millones-de-pesos-correspondiente-un-208-por-ciento-mas-que-en-20015-af

 

Este 26 de enero, Día de la Educación Ambiental, sé amigable con el ambiente

 

Un ambiente sano es esencial para la prosperidad y para la calidad de vida que deseamos para nosotros mismos y para las generaciones venideras, dentro de un mundo libre de las amenazas de los cambios climáticos y la escasez de recursos naturales como el agua, los bosques, el aire o la biodiversidad. Pero, ¿qué hacemos para cuidar lo que la naturaleza nos brinda?

 

 

La educación ambiental es un proceso de formación que permite tomar conciencia sobre la importancia de la naturaleza en nuestra sociedad y viceversa, promoviendo en la población el desarrollo de valores y nuevas actitudes que contribuyan al cambio de hábitos, para establecer una relación distinta entre la sociedad y la naturaleza, por ejemplo con un uso más racional de los recursos naturales y en la participación de las personas en la solución de los problemas ambientales.

Emprender acciones encaminadas a fomentar una cultura de la sustentabilidad, a través de proyectos educativos que buscan facilitar el conocimiento, la comprensión y la participación de la ciudadanía, reflexionando y tomando acciones que mejoren la relación naturaleza-sociedad, es el objetivo de la educación ambiental.

Entonces, ¿qué significa ser amigable con el medio ambiente? Se refiere al acto mismo de vivir con intención, la cual se enfoca en crear el menor daño posible al medio ambiente a través de nuestras acciones y decisiones, tanto de manera individual como colectiva, en las familias, empresas, gobiernos y cualquier tipo de grupo organizado.

Ser amigable con el medio ambiente va más allá de una idea y se extiende a prácticas reales. No sólo se refiere a simplemente apagar las luces al salir de una habitación o a separar la basura para el reciclaje. Se trata de cambiar el propósito de cómo se vive y lo que podamos enseñar a través del ejemplo con acciones cotidianas, concretas y organizadas. Por ejemplo, tomar decisiones de manera consciente respecto a dónde y cuánto compramos, cuántos desechos generamos y qué tanto desperdiciamos. Esto tiene que ver con cómo nos divertimos, cómo viajamos, cómo comemos, cómo nos relacionamos con la gente.

Puede que seamos muchas personas en el mundo, pero si cada uno de nosotros colabora haciendo su parte, nuestro futuro en el planeta no tendría por qué verse amenazado. Construyamos una sociedad más sustentable, justa, equitativa y participativa. Recuerda que sólo tenemos un planeta y que si no lo cuidamos, quizá no haya un futuro para las próximas generaciones. ¡Date chance de cambiar tu forma de pensar! Visita alguno de nuestros tres Centros de Educación Ambiental abiertos al público y échale un vistazo a nuestros folletos hechos para ti para aprender a ser más amigable con el medio ambiente.

 

¡Soy bióloga! Los secretos detrás de esta interesante profesión

 

Todos los biólogos sabemos que estudiar la vida en su conjunto es una labor titánica. Pues resulta que la biología es, ni más ni menos, la ciencia cuya tarea es descubrir el misterioso enigma de la vida en todo su esplendor. ¿Te imaginas? Desde el ser más pequeño e invisible a nuestros ojos, como las bacterias o los virus, hasta las criaturas marinas gigantes, o el árbol más alto de la Tierra.

 

 

Además, esta ciencia también estudia la interacción de los seres vivos con el entorno que los rodea, cómo evolucionan a través del tiempo, cómo se desarrolla un embrión, cómo nos afectan los cambios del clima en la Tierra, cómo se curan ciertas enfermedades, cómo se heredan las características de generación en generación, cómo funciona o cómo cambia un ser vivo dependiendo de las condiciones ambientales. ¿Lo ves? ¡Entrar en el mundo de la biología es como entrar a un universo de conocimiento que parece nunca agotarse!

Por ello, la labor de un biólogo va mucho más allá de ver plantas y animales. En todo el mundo hay biólogos estudiando la vida en todas sus manifestaciones: en la medicina, en la biotecnología, en las leyes, en la geología y hasta en el mismo origen de la vida.

Ya sea en la conservación de especies en peligro de extinción, haciendo tareas de investigación en un laboratorio o desempeñando tareas en educación ambiental para ayudar a enfrentar los desafíos ambientales, la labor de biólogos y biólogas es fundamental, por ejemplo, en una ciudad como la nuestra, donde mantener los valores se ha vuelto una tarea fundamental para generar conciencia de cómo nos relacionamos con la naturaleza.

Así es, yo soy bióloga, lo que me hace ser responsable frente a retos ineludibles; los biólogos y las biólogas, como profesionales, tenemos la misión de contribuir a generar conocimientos en la búsqueda de la sustentabilidad, para asegurar la sobrevivencia de los seres vivos sobre la Tierra. ¡Sé como un biólogo! Y contribuye a hacer de éste, un mundo mejor no sólo para nosotros, sino para todos los seres vivos en el planeta.

sedema.cdmx.gob.mx