CULTURA AMBIENTAL                      



                                                                       
                                            

 

Pocas cosas hay que no se hayan dicho ya con respecto al terremoto que impactó el pasado 19 de septiembre a varios estados del país, con especial rigor a los estados de Morelos, Puebla y la Ciudad de México.

  

Además de lamentar las tragedias y empezar a levantarnos poco a poco, vale la pena resaltar la enorme valentía de aquellos que, sintiéndose empáticos con la situación del otro, se involucraron en auxiliar –cada uno en la medida de sus posibilidades– en este terrible suceso. ¡Bravo por todos los miembros de nuestra sociedad que no se cruzaron de brazos y han aportado algo durante la tragedia!

Hemos sido testigos de que la cooperación social logra grandes cosas, que la ayuda brindada, por pequeña que sea, es invaluable y hace la diferencia. ¿No sería fantástico que las cosas funcionaran así siempre? Pensar así y llevar a cabo prácticas para que la voluntad se convierta en acciones, es parte de lo que nos hace alcanzar beneficios comunes.

¡El medio ambiente también necesita de esa voluntad! Por insignificantes que parezcan nuestros hábitos diarios, generan un impacto en el medio ambiente que podrían transformarse en algo bueno. ¿De dónde, si no de la naturaleza, nos sostenemos todas las personas?

Debemos sumarnos todos a este cambio de perspectiva. Generar conciencia también debe involucrar al medio ambiente, por ejemplo, pensar en cuánto consumimos, evitar el desperdicio de recursos, adoptar nuevos hábitos como separar adecuadamente los residuos, escoger mejor cómo nos transportamos o adquirir prácticas para ahorrar agua en casa, son aportaciones valiosas que están al alcance de cualquier persona.

Reinventar nuestra forma de pensar y de actuar, representa la posibilidad de disminuir el impacto que nuestras acciones tienen en el ambiente.

Así que, después del sismo, continuemos con una de las tantas lecciones que nos ha enseñado: a ser un poco más conscientes y empáticos con las demás personas y con el resto de la naturaleza.

¡No pierdas de vista los programas que la Dirección de Educacional Ambiental (DEA) de la SEDEMA hace para ti! En la DEA trabajamos un gran equipo de profesionales de diversas disciplinas (biología, economía, psicología, trabajo social, comunicación, diseño, ingeniería y administración, entre otras), quienes estamos convencidos de que a través de la educación y de la acción ciudadana es posible contribuir a mejorar las condiciones ambientales y también generar mayor cohesión y bienestar social.

Para mayores informes sobre cómo puedes participar, consulta aquí.

Un aliado contra el cambio climático

El suelo es la capa más superficial de la corteza terrestre de nuestro planeta, en el cual ocurren cambios físicos y químicos, y nos da soporte a todos los seres vivos.

  

¿Sabías que los geólogos lo consideran un recurso natural no renovable? Aunque está en constante formación, el proceso es sumamente lento a escala de tiempo humana. Se calcula que para tener una profundidad de un centímetro en la capa superficial del suelo, son necesarios entre 100 y 400 años1.

Por otro lado, desde el punto de vista del urbanismo y el ordenamiento territorial, el suelo puede clasificarse por su uso en: agrícola, forestal, industrial, habitacional, etc.2

En la CDMX es común hablar de dos tipos de suelo: el Suelo Urbano, que permite la construcción de casas y edificios, cuenta con infraestructura vial, redes primarias de energía y alcantarillado; y el Suelo de Conservación, que constituye la franja vegetal o zonas de cultivo concentradas principalmente en las delegaciones sureñas de la capital, que nos ofrece múltiples características de las que depende nuestro bienestar, también conocidas como servicios ambientales3.

Cada pedazo de tierra, cada cuerpo de agua, cada niebla en las colinas, cada zumbido de insectos, cada planta y animal que habitan en Suelo de Conservación, son indispensables para nosotros y son necesarios entre sí para su propia existencia. Pero… conservar, ¿para qué?

Las personas obtenemos muchos beneficios directos del Suelo de Conservación, como la recarga de agua de lluvia en los mantos subterráneos para que después podamos extraerla y usarla, la regulación del clima, la generación de oxígeno y purificación del aire, la barrera contra vientos, la retención del suelo que evita erosión y deslaves, e incluso nos provee de espacios para nuestra recreación4.

El Suelo de Conservación de la Ciudad de México ocupa una extensión aproximada de 88,000 hectáreas, lo que equivale al 59% del territorio5. Desafortunadamente, prácticas inadecuadas e ilegales como la contaminación por basura, construcciones irregulares, incendios provocados, la tala clandestina y el cambio de uso de suelo, contribuyen a que disminuya el área de este tipo de suelo y se ponga en riesgo el equilibrio del ecosistema6.

A partir de ahora, te invitamos a mirarlo de otra manera. ¡Conservémoslo! Conoce los diferentes programas que dirige la Secretaría del Medio Ambiente, a través de la Comisión de Recursos Naturales (CORENA) para proteger, restaurar y conservar el Suelo de Conservación de la ciudad, aquí.

 

Miscelánea Ambiental

Inodoro, el mejor invento de la historia

Es difícil imaginar nuestra vida sin este indispensable artefacto, cuya existencia debemos nada más y nada menos que a John Harrington7, un poeta del siglo XVI. Qué agradable es llegar a casa y contar con un escusado, al que tan solo le jalamos la palanca y es como si nada hubiera ocurrido.

¿Nada? Cada descarga ensucia hasta 13 litros de agua potable.

Esta desventaja motivó el diseño de nuevos modelos. Por ejemplo, los baños secos, que generan composta y no utilizan agua, mientras que los ahorradores utilizan sólo tres o cuatro litros. Cambia tu inodoro tradicional por uno ahorrador o simplemente llena una botella con agua, ciérrala y colócala dentro de la cisterna del inodoro. Con ello, disminuirá el volumen de cada descarga. Conoce otras prácticas para ahorrar agua en casa aquí.

Vive el Día Internacional para la Tolerancia en los CEA’s

El Día Internacional para la Tolerancia se celebra todos los años el 16 de noviembre, con la intención de subrayar la importancia de esta práctica en nuestra vida diaria. En su forma más simple, la tolerancia consiste en reconocer a los demás el derecho a que se respete su persona e identidad, y es un componente fundamental del respeto de los derechos humanos y la paz.

Por eso, los Centros de Educación Ambiental de la SEDEMA se han transformado en sitios incluyentes; en sus instalaciones tienen lugar actividades dirigidas a personas con discapacidad motriz, visual, intelectual y auditiva, y también para la tercera edad. ¡Visítalos! Pasa un día agradable con los talleres, recorridos y pláticas sobre temas ambientales. Más información aquí.

¡Biodiversidad en tu plato!

¿Cuál es tu platillo favorito? Detente un momento a pensar en todos los componentes de la biodiversidad que tiene, por ejemplo, un delicioso mole. Chocolate amargo, chile ancho, mulato, pasilla y chipotle, jitomates, almendras, cacahuates, nueces, pasas, ajonjolí, clavo, canela, perejil, pimienta, cebolla y ajo, además se acompaña con pollo, arroz y tortillas de maíz.

Todos los días la biodiversidad se hace presente en nuestra mesa, forma parte de nuestra vida cotidiana y está en casi todo lo que nos rodea. Esto significa que, sin importar de qué país seamos o si vivimos en la ciudad o en el campo, nuestra vida entera depende de la biodiversidad. Es por eso que debemos darle la importancia que merece. ¿Ya sabes qué vas a comer hoy? ¡Participa en el Mercado de Trueque!, donde encontrarás muchos de los ingredientes para preparar un rico mole poblano. ¡Provecho!

53 aniversario del Zoológico de San Juan de Aragón

¿Conoces algún animal emblemático de México o que esté en peligro de extinción? No tienes que ir a otro estado o país para lograrlo. Este 20 de noviembre, el Zoológico de San Juan de Aragón cumple 53 años de abrir gratuitamente sus puertas al público y brinda la oportunidad de conocer a más de 700 ejemplares de 135 especies diferentes de México y otras partes del mundo.

Su misión es desempeñarse como centro de investigación, educación y conservación de la vida silvestre. Prueba de ello, es la reproducción exitosa de algunas especies prioritarias como el lobo mexicano, el jaguar y el conejo de los volcanes, que se encuentran en grave peligro de extinción. ¡No te pierdas la oportunidad de visitarlo en su aniversario! Consulta el horario aquí.

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1 SEMARNAT. Los suelos de México. Informe 12, Capítulo 3.
2 INEGI. Cuéntame INEGI. Los suelos. Disponible en: cuentame.inegi.org.mx/territorio/suelo.aspx?tema=T
3 SEDEMA. 2016. Libro Suelo de Conservación. Pág. 9-11. www.sedema.cdmx.gob.mx/storage/app/media/Libro_Suelo_de_Conservacion.pdf
4 Juan Bezaury-Creel, David Gutiérrez Carbonell, et al. (2009). Áreas naturales protegidas y desarrollo social en México. Segunda parte, capítulo 9, Pág. 387. CONABIO, México.
5 1er.  Informe SEDEMA. Suelo de Conservación y Biodiversidad. Capítulo 3. Disponible en: data.sedema.cdmx.gob.mx/sedema/images/archivos/noticias/primer-informe-sedema/capitulo-03.pdf
6 San Miguel Villegas Ruth Trinidad. 2010. La expansión del suelo urbano en el suelo de conservación en la Delegación Tláhuac, D. F. México. Tesis de maestría. Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Sede México.
7 Prignano, Ángel Oscar (2007). El inodoro y sus conexiones. Primera edición, p.29. Editorial Biblos, Argentina

 

 

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