CULTURA AMBIENTAL                      



                                                                       
                                            

 

Todos alguna vez hemos escuchado sobre el ozono, el cual compone la capa que protege nuestro planeta, pero ¿por qué es, a la vez, uno de los principales contaminantes del aire? El malentendido más común acerca del ozono es debido al lugar donde se encuentra. 

 

Cuando el ozono está en una capa muy alta de la atmósfera llamada estratósfera, ayuda a proteger la vida de la Tierra, pues filtra los rayos ultravioleta del Sol. De hecho, sin ella la vida en la Tierra sería casi imposible. Ahora bien, ¿has escuchado hablar sobre el agujero de la capa de ozono? En realidad no es un agujero, sino una disminución en la concentración de ese ozono en una zona muy grande que está hacia el Polo Sur de la Tierra.

 

 

¿Y por qué disminuyó la capa protectora de ozono en esa zona tan lejana? Básicamente por la presencia de otros gases como pueden ser los clorofluorocarbonos (CFC) presentes en los aerosoles, refrigeradores o calefacciones domésticas que usamos, que al subir hasta esta capa y desplazarse a esa zona, propician la destrucción del ozono más rápidamente de lo que se regenera, lo que causa que los rayos del Sol penetren en mayor cantidad y nos causen daño. 

 

Pero a la vez, el ozono es un gas de efecto invernadero, es decir, que provoca el aumento de la temperatura superficial en ciertas zonas. ¿Cómo es esto posible? 

 

Lo que ocurre es que el ozono también puede formarse a nivel del suelo, es decir, en la tropósfera, por la reacción de la luz solar con diferentes sustancias derivadas de la quema de combustibles fósiles en centrales eléctricas, del escape de los vehículos, los vapores de la gasolina y los solventes químicos. 

 

Este ozono es uno de los contaminantes atmosféricos más comunes y se encuentra entre los más peligrosos. Cuando lo respiramos, puede causarnos una variedad de efectos negativos en la salud como problemas respiratorios, además de que contribuye a generar un calentamiento en la superficie del planeta. 

 

Desafortunadamente, en la Ciudad de México se producen grandes cantidades de ozono a través de procesos industriales y de los vehículos que transitan; la geografía también cuenta, porque somos una cuenca rodeada de montañas, lo cual dificulta la circulación del aire y la dispersión del ozono.

 

Por ello, al disminuir el uso del automóvil, optar por otras maneras de transportarnos y controlar la cantidad de productos químicos que utilizamos, generamos un cambio positivo en el medio ambiente. 

 

Aquí te damos algunos consejos útiles para los días de ozono alto: 

 

• Ejercítate en casa o en las primeras horas de la mañana cuando los niveles de ozono son más bajos. 

• No camines en autopistas o avenidas donde la marcha de los coches sea lenta. 

• En días de alerta máxima mantén las puertas y ventanas cerradas lo más posible.

 

¡Todos podemos ser partícipes!

 

 

El Tlacuache.

¡No es un roedor gigante!

 

Un día cualquiera, caminando por un parque, bosque o área verde de nuestra gran ciudad, casualmente vemos pasar algo que pareciera ser un roedor gigante entre las sombras de la vegetación. ¡Tranquilo! Es un tlacuache amigable que en realidad es pariente cercano de los canguros.

 

Se trata de un singular e inteligente mamífero que tiene en el vientre una bolsa llamada marsupio, donde guarda a sus crías hasta que están listas para salir y colgarse del dorso de la mamá. También se le conoce como zarigüeya y posee una cola prensil que utiliza para colgarse de cabeza en los árboles. Por su caminar gracioso o más bien perezoso, ha sido incluso fuente de inspiración para películas infantiles. ¿Lo conoces lo suficiente? ¡Ponte a prueba!

 

 

Estas son las cinco cosas que probablemente no sabías del tlacuache:

 

• No son agresivos, por el contrario, al sentirse intimidados entran en una especie de estado de coma y pareciera que se hacen los muertos. 

• Soportan las mordidas de víbora de cascabel, comen frutas e incluso cucarachas. 

• Son lentos y con mala vista, pues salen a buscar comida de noche. Por eso, en la calle son especialmente vulnerables a conductores distraídos.

• No transmiten rabia. 

• Existen hace más de 65 millones de años, es decir, mucho antes de la raza humana, por lo que este ha sido su territorio durante muchísimo tiempo. 

 

Si alguna vez tienes la suerte de toparte con alguno de estos animales, te darás cuenta de que lo único que piden es que los dejes transitar libremente sin que los agredas por su aspecto de roedor.

 

Si por desgracia encuentras un animal atrapado, enfermo o herido, en cualquiera de estos casos no se le debe manipular sin saber cómo hacerlo. Lo más adecuado es comunicarse a la Brigada de Vigilancia Ambiental (Tel. 52-08-98-98) o a la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (Tels. 56-22-52-04 y 56-22-52-18), y esperar a las personas capacitadas para manejarlos. 

 

¡Nuestra ciudad guarda vida en todos sus rincones! Si comenzamos a apreciar la biodiversidad como algo que hay que cuidar, no será necesario hablar de preservación, sino de coexistencia y respeto. ¡Déjalos transitar libremente por tu patio o jardín!

 

 

Más allá del auto. Y tú, ¿cómo te mueves?

 

Los habitantes de la Ciudad de México apostamos todo por llegar a tiempo a nuestro trabajo, escuela, o cualquier destino. ¿Sabías que en 40 años de vida productiva, una persona pierde en promedio 2.4 años de vida con sus noches y sus días en el tráfico? ¡Se nos va la vida en transportarnos!

 

 

 

Trasladarse en la ciudad se ha vuelto cada vez más difícil. Entonces, si tienes un automóvil, ¿cómo disminuir nuestra dependencia hacia él?

 

Inicia desde tu punto de partida: 

 

Primera decisión: ¿Qué tan lejos debo ir?

Si no necesitas ir muy lejos (menos de 8 kilómetros) opta por usar la bicicleta, porque además de barato y saludable, ¡andar en bici alegra el día!

 

Segunda decisión: ¿Qué modo de transporte puedo elegir?

Uno o dos días entre semana usa el transporte público. Así ayudas a reducir el congestionamiento vial, mejorar la calidad del aire y a sentirte menos estresado.

 

Tercera decisión: ¿Qué tipo de vehículo uso?

Si no te queda de otra más que usar el auto, sácale provecho y compártelo con otros pasajeros que tengan una ruta similar.

 

Se requiere que disminuya el número de vehículos de las calles, ya que son la principal causa de contaminación atmosférica. ¿Sabías que en la combustión se desperdician tres cuartas partes de gasolina en forma de calor y de gases que se van al aire?, ¡imagina cuánto dinero va a la basura! 

 

¿Quién es primero, el peatón o el automovilista? 

 

Hay reglas simples, tareas pequeñas y quizá poco llamativas, que cambian el modo de vida de las personas radicalmente. Es el caso de la educación vial.

 

 

 

Desde hace algunas décadas, el número de automóviles en la Ciudad de México ha aumentado de manera exponencial. Y de esto, los peatones son los más perjudicados. Por esta razón este 17 de junio se busca crear conciencia celebrando el Día Internacional del Peatón. 

 

Para que peatones, ciclistas y automovilistas podamos convivir en armonía en nuestra ciudad, debemos conocer la jerarquía de movilidad urbana, que consiste en lo siguiente:

 

 

1)  Siempre tienen preferencia de paso los peatones. Si está en rojo el semáforo, el peatón debe cruzar la calle y el automovilista jamás debe dar vuelta o pasar.

 

2)  Incluso si el semáforo cambia a verde y el peatón está en la cinta asfáltica, se le tiene que dar el paso y el automovilista parar su marcha.

 

3)  Tanto los conductores como los peatones deben de respetar las luces del semáforo y respetar la preferencia de paso al peatón, pero el peatón tiene que saber que siempre debe de cruzar por las esquinas de las calles, eso evita el riesgo de accidentes.

 

4)  Los conductores de bicicletas tienen prioridad de paso respecto a los vehículos de motor, cuando los primeros hayan iniciado el cruce o hayan entrado en una glorieta.

 

Cientos de accidentes pueden evitarse con la implementación de estas reglas, pero es necesario respetarlas. Nuestra ciudad necesita ciudadanos informados y conscientes. ¡Ten iniciativa!

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