CULTURA AMBIENTAL                      



                                                                       
                                            

En las tortillas, en los deliciosos tamales, en el cereal, las palomitas, los esquites, el pinole, en el pozole y en una gran variedad de atoles… ¡El maíz está presente en la mesa de todos los mexicanos!, más aún en esta época de fiestas mexicanas. ¡Imagínate!, sólo en México se han identificado al menos 600 formas diferentes de preparar el maíz como alimento. 

 

Y es que nuestro país es el centro de origen y diversidad de esta planta, cuyo cultivo se inició hace unos 10,000 años. Esto implica que no crece de forma silvestre en ninguna parte del mundo. Aquí se concentra, muy probablemente, la mayor diversidad de maíz del mundo, con más de 60 variedades conocidas.

 

 

Desde el punto de vista alimentario, económico, político y social, el maíz es el cultivo agrícola más importante de México y del mundo. ¿Sabías que en 2010 representaba el 21% de la nutrición humana en todo el planeta ? Quizá por eso, ha sido sometido a multitud de investigaciones en busca de mejorar su calidad y productividad, derivando en algunos casos en productos transgénicos. Pero, ¿qué significa esto? 

 

El aspecto de una planta transgénica NO es monstruosa ni de forma extraña. De hecho, a primera vista, es semejante a las que no han sido transformadas. La diferencia la llevan en su interior: en cada una de sus células, las plantas transgénicas llevan fragmentos de material genético denominados genes, que fueron añadidos artificialmente mediante técnicas de ingeniería genética, haciendo posible insertar un gen de bacteria, virus u hongo, a la planta.

 

Los genes insertados modifican la naturaleza del organismo, cambiando en ocasiones su ritmo de desarrollo y producción de nuevas sustancias como nutrientes o bien, aumentando su capacidad de resistencia contra factores adversos como plagas y sequías. Aparentemente, uno de sus objetivos es combatir la problemática de millones de personas en situación de hambre. No obstante, siendo un problema complejo, algunos autores señalan que la hambruna en el mundo no es cuestión de baja productividad de alimentos, sino de una distribución inequitativa de ellos. Además, ¿te has puesto a pensar cuánta comida se desperdicia diariamente en supermercados, restaurantes, tianguis, centrales de abasto y hasta en nuestra propia casa?

 

En la opinión de muchos investigadores, el maíz modificado genéticamente no resuelve las necesidades de producción, y los posibles ahorros en plaguicidas y herbicidas no son muy concluyentes. Todavía no existe una idea clara de las consecuencias ecológicas y en la salud que pudieran tener los organismos transgénicos en la naturaleza. Sin embargo, que no haya evidencia contundente NO significa que NO existan riesgos y que estemos dispuestos a asumirlos. Lo que sí se sabe es que los alimentos transgénicos están generando fuertes polémicas en asuntos comerciales,  legales y hasta culturales, y que atentan contra la diversidad biológica, pues el maíz nativo se mezcla fácilmente con el transgénico por la acción del viento o polinizadores (como los murciélagos y las abejas), “diluyendo” probablemente características de las variedades. Hasta ahora no existe una forma de evitar su propagación. 

 

México es un país megadiverso, es decir, tiene una gran cantidad de especies animales y vegetales. Por esta vasta diversidad biológica y cultural, el tema de los transgénicos debe tratarse con la mayor prudencia y contar con la mejor evidencia científica dada la importancia del patrimonio nacional y mundial que está en juego. 

 

¡Optemos por la diversidad de alimentos! Siempre que compres un producto ¡fíjate en la etiqueta! Muchos de ellos nos advierten del uso de transgénicos. Prefiere los alimentos orgánicos y producidos localmente, o bien, aprende a cultivarlos tú mismo. Da clic al siguiente enlace: Guia de Huertos Urbanos.

 

 

¡Bienvenido sea el otoño… y sus hojas para la composta!

 

El otoño ha llegado a nuestra ciudad: la estación de los cambios abruptos de clima y las lloviznas ocasionales, las mañanas soleadas con noches frías que se hacen cada vez más frecuentes.  

 

El otoño comprende la última semana del mes de septiembre, octubre, noviembre y los primeros veinte días de diciembre, aunque cada año empieza un día diferente dependiendo de los cálculos astronómicos. A medida que dejamos atrás el verano, la luz se vuelve más tenue, las puestas de sol son más rojizas, y el viento más frío. Pero si algo caracteriza al otoño, sin duda es el cambio en la tonalidad de las hojas. El brillante verde visto en primavera se torna hacia coloraciones doradas, marrones o violáceas, y los árboles comienzan a perder sus hojas.

 

 

Son tantos los árboles que mudan sus hojas que cubren el suelo y las banquetas, y si no se recogen pueden llegar a ser molestas y tapar las coladeras. Pero si lo hacemos, podemos reutilizarlas para hacer composta casera, un excelente abono para nuestras plantas. Para ello, lo que tenemos que hacer es juntar todas las hojas y vaciarlas en un recipiente.

 

Como las hojas secas tienen una descomposición lenta, es útil añadir otros residuos orgánicos ricos en agua y sustancias nutritivas como cáscaras de frutas, verduras, bolsas de té, pasto y poda fresca, restos de café o cáscaras de huevo limpias. De esta manera estarás creando abono de calidad para tus plantas de jardín o macetas, y así reducirás la cantidad de basura que acaba en rellenos sanitarios. Además es fácil de hacer y prácticamente gratis.

 

Múltiples organismos descomponedores se encargan de comer, degradar y digerir la materia orgánica, como las bacterias y hongos microscópicos, junto con lombrices, insectos y otros invertebrados que no podemos ver a simple vista. ¡No cabe duda de que la naturaleza es maravillosa! 

 

¿Quieres aprender a hacer tu propia composta casera? ¡Acércate a cualquiera de nuestros Centros de Educación Ambiental en la CDMX! Comunícate al: 56 30 56 34 / 54 46 45 03 (Ecoguardas) o visita Educación Ambiental para más información.  o la Guia de Huertos Urbanos.

 

 

La agricultura urbana. El campo en la ciudad. 

 

Cada año, a nuestra ciudad ingresan aproximadamente 2 mil millones de pesos provenientes del campo. ¿Lo sabías? Estas cosechas que llegan  la CDMX incluyen unas 336 mil toneladas de nopal, 147 mil  de avena, 12 mil 500  de papa y 15 mil  de brócoli, zanahorias, lechuga y romerito. 

 

 

Cerca de 22,800 hectáreas de tierra se dedican a la producción de cultivos, principalmente en las delegaciones de Tlalpan, Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco. En estas zonas también se producen maíz, árboles frutales y hortalizas para autoconsumo familiar y venta local, pero también se produce a mayor escala nopal, amaranto, hortalizas, hierbas y plantas ornamentales para los mercados citadinos y regionales. ¿Sabías que la CDMX es el principal productor del país de nopal y romerito? El nopal se cultiva en más del 90% de la superficie cultivable de la CDMX (4,300 hectáreas), principalmente en Milpa Alta.

 

¡Muchos de los alimentos que llegan a nuestra mesa provienen del campo! Por esta razón, el 8 de septiembre, Día de la Agricultura, se realiza un homenaje a todas las personas que dedican su vida a cultivar las tierras que abastecen de alimento a toda la población. 

 

 

Si quieres consumir alimentos frescos, producidos localmente ¡no te pierdas nuestro programa Mercado de Trueque! ¿No lo conoces? Es una alternativa al reciclaje de nuestros desechos como PET, cartón, papel, aluminio, vidrio, aceite de cocina, etc., a la vez que se apoya la producción agrícola urbana. ¡Intercambia tus residuos limpios y separados e impulsa la agricultura local! 

 

 

Por una ciudad con aire limpio: ¡Celebremos el Día Mundial sin auto! 

 

Por décadas, considerado como símbolo de progreso, la mayoría de las ciudades del mundo se han desarrollado en torno al automóvil. Hasta años recientes, nuestra ciudad no ha sido la excepción. El problema es que darle espacio al creciente número de coches que diariamente se incorporan al flujo vial es una tarea insostenible. 

 

La comodidad y rapidez de este medio de transporte es muy útil en algunas ocasiones, pero también genera problemas: calles y avenidas llenas de autos, muchas veces con un solo pasajero a bordo. 

 

tráfico

 

Construir avenidas más anchas e incrementar el número de estacionamientos no es la solución. Las mejoras al transporte público, andar en bicicleta y a pie son acciones de gran ayuda, así como reducir el uso que le damos al automóvil. Si eres de los que usan el auto hasta para ir a la tiendita de la esquina, esto te interesa: 

 

1. El tráfico. ¿Sabías que la CDMX ocupa el segundo lugar de tráfico a nivel mundial, con 89% de congestión vial en horas pico? Si tu trayecto es menor a 8 km, ¡muévete en bici! 

2. Gastos fijos. Tener un auto tiene un alto costo que implica consecuencias directas en nuestro bolsillo. 

3. Seguros. En una ciudad con un constante incremento de automóviles, las probabilidades de accidentes también se elevan, por lo que comprar un seguro se vuelve indispensable.

4. Contaminación. No todos los componentes de la gasolina se queman en los motores de los coches. Algunos de ellos, tales como el monóxido y bióxido de carbono, los hidrocarburos, los óxidos de nitrógeno y el plomo, escapan a la atmósfera y producen daños en los seres vivos.

5. Riesgos a la salud. Se estima que al menos 34 millones de personas están expuestas a la mala calidad del aire. En México, el 80% de la contaminación auditiva es causada por el automóvil y es el segundo medio de transporte con peores índices de consumo de energía, después de la motocicleta, ¿Podrías creerlo? 

 

Abusar del automóvil provoca daños a nuestra salud y un desbalance en los recursos naturales del planeta. Este 22 de septiembre, celebra el día mundial sin auto. ¡Piensa más, usa menos!

 

sedema.cdmx.gob.mx