CULTURA AMBIENTAL                      



                                                                       
                                            

 

Es hermoso ver la lluvia caer, pero…¿quién iba a pensar que el agua de lluvia en nuestra ciudad tiene componentes corrosivos que pueden afectar nuestra salud y nuestro medio ambiente?

El agua de lluvia por naturaleza es ligeramente ácida, en un grado que ayuda a disolver algunos minerales del suelo que son necesarios para los animales y las plantas. Sin embargo, sus efectos se han acentuado peligrosamente en los últimos años… Tanto es así, que actualmente la lluvia ácida es considerada uno de los problemas ambientales más graves en el mundo. 

Los mayores culpables de este fenómeno son las plantas de carbón generadoras de electricidad, las fábricas y los escapes de automóviles. La lluvia ácida se origina cuando los contaminantes del aire se disuelven con la humedad del aire formando ácido sulfúrico, ácido nítrico y ácido clorhídrico. Estos compuestos alteran la composición normal de las gotas de agua que forman las nubes y al precipitarse originan la lluvia ácida (pH menor a 5.6). 

 

 

Los compuestos químicos de la lluvia ácida son corrosivos, y pueden llegar a desprender la pintura de los automóviles y disolver los materiales de las edificaciones, esculturas, monumentos y otros elementos de la infraestructura urbana en la Ciudad de México. 

Los seres humanos somos los responsables de la lluvia ácida y paradójicamente también sufrimos sus efectos: puede causar irritación en los ojos y la piel, así como trastornos respiratorios. Cuando las personas respiran esos sulfatos, sus conductos aéreos se constriñen y el flujo de oxígeno a los pulmones disminuye. 

Pero el problema no para ahí. La acidez del agua de lluvia afecta gravemente a los ecosistemas, sobretodo a la vida acuática, pues envenena a peces y plantas. 

Los eventos de lluvia ácida se registran con mayor frecuencia en la zona suroeste de la ciudad, debido principalmente a la dirección de los vientos que transportan contaminantes. Esto es importante, ya que ahí se encuentran áreas boscosas además de 36,000 hectáreas de tierras de cultivo y 25 subcuencas, que son importantes para la recarga de los mantos acuíferos de la Ciudad de México.

Actualmente, en la Zona Metropolitana del Valle de México existen normas de calidad del aire establecidas para los precursores de lluvia ácida, que permiten su evaluación y vigilancia en la atmósfera. Esto representa una medida importante de prevención en la formación de precipitación ácida.

Si pudiéramos detener la lluvia ácida hoy mismo, tendrían que transcurrir muchos años para que los efectos que ésta genera desaparecieran.La única forma de luchar contra éste fenómeno es reducir las emisiones de los contaminantes que la originan: esto significa disminuir el consumo de combustibles fósiles.

En el caso de la Ciudad de México, quienes la habitamos podemos prevenir la lluvia ácida mediante el ahorro de energía. Mientras menos electricidad se consuma en los hogares, menos químicos emitirán las centrales, por eso es recomendable que apagues la luz y desconectes aparatos que consuman electricidad cuando no los ocupes. Los automóviles también consumen enormes cantidades de combustible fósil, por lo que usar menos el coche y elegir usar el transporte público, la bicicleta o caminar siempre que sea posible, representa una valiosa ayuda al medio ambiente y a nuestra salud. 

Áreas Verdes Urbanas, ¿Te imaginas tu ciudad sin parques?

Un parque o avenida llena de vegetación no sólo mejora el aspecto físico de nuestra ciudad, sino que además nos transmite tranquilidad y nos brinda aire más limpio. Muchos estudios también han comprobado que tener ciudades con más vegetación se relaciona con nuestro estado de ánimo. Es algo que se observa cada vez más: áreas verdes y habitantes más felices van de la mano. ¿Te imaginas qué ocurriría si los parques de la ciudad desaparecieran? 

 

 

Dos terceras partes de la población del mundo viven en ciudades donde predominan el concreto, los automóviles, los edificios y la contaminación. En nuestra ciudad somos muchos habitantes, lo cual reduce el espacio disponible para las Áreas Verdes. En la CDMX a cada habitante le corresponde cerca de 5.3 m2 de áreas verdes, cuando los estándares internacionales recomendados para mantener la buena calidad de vida en las ciudades son de por lo menos 9 m2 por habitante, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud. Como puedes ver, aún estamos muy por debajo de esa cifra. 

No podemos pasar por alto que, en una ciudad donde cada vez hace más calor, un árbol parece un oasis en medio del desierto para darnos un poco de sombra. Los árboles mejoran el microclima del lugar, ya que brindan humedad y sombra, y aminoran hasta en más del 50% la velocidad del viento. 

¿Sabías que un árbol en desarrollo puede capturaren promedio 35 kg de carbono al año? Así es, en sus hojas retienen el polvo y la contaminación del aire absorbiendo dióxido de carbono, que es uno de los gases de efecto invernadero que más contribuye al calentamiento global. En este proceso, conocido como fotosíntesis, liberan el oxígeno que respiramos. 

El follaje de los árboles ayuda a mitigar el ruido de las ciudades, lo que reduce el estrés de las personas. Si un árbol sufre de condiciones difíciles como falta de nutrientes, daños a su estructura física, plagas y enfermedades, su vida puede ser muy corta. Por eso, cuando visites un parque no marques las cortezas de los árboles con clavos o alambres, ni les pegues chicles, ya que los dañan y los hacen propensos a enfermedades. 

 

 

Estas áreas de vegetación son también el hábitat de muchas especies de plantas y animales (aves, reptiles, insectos y algunos mamíferos pequeños, como ardillas, conejos y tlacuaches). Por ellas podemos conocer parte de la biodiversidad que existe en nuestra ciudad. Por otro lado, las áreas verdes son los únicos espacios en las ciudades que permiten la filtración del agua en el subsuelo, tan necesaria para la recarga de los mantos acuíferos. 

Como puedes ver, las áreas verdes urbanas cumplen con una función ecológica muy importante, además de que influyen positivamente en nuestra salud, estado de ánimo y emociones, entre otros muchos beneficios. Cada árbol, cada bosque, cada animal que habita en ellos, es parte de la naturaleza regalándonos un pedazo de vida. Cuidar de éstas áreas es tarea de todos, por eso no dejes basura y recoge las heces de tu mascota cuando visites un parque o área verde. Y recuerda la regla de oro para caminar en el bosque: “perturba y altera lo menos posible”.

 

¿Cómo comer plástico y no morir en el intento?... el gusano anticontaminación.

Nuestros hábitos de consumo nos rebasan. Sólo en la Ciudad de México cada habitante produce en promedio 1.4 kg de basura al día ¡Con esa cantidad podríamos llenar el Estadio Azteca cuatro veces al año! ¿Te imaginas? ¡Es muchísimo!

Según información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en el territorio nacional se consumen anualmente más de 13 mil millones de piezas de unicel entre vasos, platos y placas dedicadas a la construcción, esto representa una cantidad de 350 mil toneladas. De éstas, únicamente se recolecta el 0.1 por ciento del consumo anual, al existir en el país solo una empresa dedicada a su acopio y reciclaje .

Por años, científicos e investigadores han intentado encontrar soluciones a este gravísimo problema. Sin embargo, es muy difícil implementar una solución tajante y definitiva para una sociedad tan grande como la nuestra.

Afortunadamente, cuando de cambios se trata, no hay nada más sorprendente que la naturaleza para mostrar su gran capacidad de adaptación. A veces, hasta el más pequeño e insignificante animalito puede enseñarnos algo. Y para muestra, un gusano… 

 

Gusano Tenebrio molitor

 

Equipado con millones de bacterias en su aparato digestivo, ¡este gusanito es capaz de alimentarse del unicel (espuma de poliestireno) y degradarlo!

Científicos e investigadores de la Universidad de Stanford (California, E.E.U.U.) han realizado un estudio bastante esperanzador sobre la capacidad de degradar plástico de este gusano de la harina (Tenebrio molitor), como es conocido comúnmente. 

 

gusano y unicel

 

De este sorprendente dato, caben aclarar dos cosas: la primera es que al gusano no le afecta en absoluto la ingesta de plástico. Y la segunda es que, puesto que puede digerirlo a la perfección y convertirlo en material biodegradable, incluso podría servir como fertilizante para la tierra.

Sembremos una parte de la esperanza en este pequeño personaje, más no descuidemos lo más importante: disminuir nuestro consumo especialmente en artículos elaborados con unicel y separémoslo adecuadamente para su correcto reciclaje.

5 de junio: Día mundial del medio ambiente. 

Desde 1973 el Día Mundial del Medio Ambiente se celebra el 5 de junio. Esto tiene mucha importancia para ti, como habitante del planeta: su celebración es una forma de hacer conciencia de nuestra presencia en la Tierra. Es una oportunidad para reforzar nuestra relación con el medio ambiente y un llamado de atención para aumentar las actividades y la aplicación de políticas justas dedicadas a la naturaleza. 

 

 

A pesar de que se han hecho considerables esfuerzos y de que se ha progresado de manera importante, todavía persisten muchos de los problemas que afectan a nuestro planeta. Más que nunca, debemos adoptar las medidas necesarias para velar por que el medio ambiente siga siendo uno de los principales temas que se debaten en el mundo. 

¡Este día, demos una oportunidad a la Tierra, y contribuyamos a sanar a nuestro planeta enfermo! Por eso te invitamos a nuestro FB, Educando Actuando Conservando, para que nos compartas la acción que harás en favor del medio ambiente.

Recuerda: Cada acción cuenta. Tu participación es muy importante. Con la suma de pequeñas acciones podemos lograr grandes cambios. 

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