CULTURA AMBIENTAL                      



                                                                       
                                            

El último mes del año es una época de fiestas: por eso nos encanta celebrar, elaborar platillos especiales, dar y recibir regalos. Pero olvidamos un detalle: también es la época de mayor consumo, y por tanto la de mayor basura en todo el año. ¡Imagínate!, en esta época se generan 30% más de residuos sólidos diarios por la cantidad de envolturas y empaques que traen consigo. ¡Montañas de basura que no pueden aprovecharse y tardan siglos en degradarse!  

La publicidad nos ha convencido de que la felicidad se alcanza a través de la adquisición de bienes, lo que nos ha convertido en muchos casos en consumidores compulsivos. Pero lejos de lograr eso, hemos provocado una enorme problemática relacionada con los residuos que generamos. ¿No crees que es mejor calidad que cantidad? ¡Piénsalo! Es mucho mejor regalar tiempo valioso, que muchas envolturas o cosas que no vamos a usar.

No se trata de abandonar esta práctica, pero sí de hacer conciencia sobre lo que obsequiamos y el daño que hacemos a nuestro ambiente. Por ejemplo, podemos obsequiar algo sincero que no necesariamente sea caro o espectacular: una invitación a comer, una tarde de pláticas o un picnic, asistir a algún evento cultural gratuito o un detalle hecho por nosotros con nuestra imaginación. 

Que este fin de año sea diferente, y los buenos deseos se reflejen también para el planeta. No bases tu alegría en el consumismo. ¡Vive tus fiestas decembrinas de un modo más consciente! Sin moño y sin bolsita por favor

 

 

 

¡Se siente y se ve! ¡Cuando la contaminación fatiga nuestra mente!

 

Cuando hablamos de contaminación en la ciudad, nos viene a la mente una gran cantidad de basura acumulada, el espeso humo de la ciudad por el exceso de automóviles, o las hediondas aguas de un río que alguna vez abasteció a la ciudad. Pero no todas las formas de contaminación se expresan de ese modo; existe una en particular que puede pasar aparentemente inadvertida pero que incluso afecta nuestras emociones.

Nos referimos a la contaminación visual. En efecto, el abuso de elementos visuales, como mantas publicitarias o anuncios luminosos, bardas rayadas, mobiliario urbano inservible, basura en la calle, antenas de televisión y edificios deteriorados, perturban la estética del paisaje y generan una estimulación visual que muchas veces es percibida como una agresión. 

Cuando nuestro cerebro recibe más información de la que es capaz de asimilar, se produce estrés visual y la percepción se vuelve caótica. Poco a poco la ciudad se vuelve un escenario sobrecargado de elementos, formas y colores que saturan nuestra vista y nos ponen de mal humor. ¡Incluso la vista hacia el cielo se ha entorpecido por la cantidad de cables!

 

Fotografía Contaminación Visual  http://blog.tuola.mx/2015/08/10/contaminacion-visual/

 

Las consecuencias a nuestra salud son diversas y algunas bastante preocupantes: enfado, estrés, dolor de cabeza, trastornos de atención, alteraciones del sistema nervioso y hasta accidentes ocasionados por distracción visual al conducir. No cabe duda que la contaminación visual influye negativamente sobre nosotros y el ambiente; situación que disminuye nuestra calidad de vida.

La CDMX es visitada a diario por infinidad de personas de todas las edades y diversos países, para admirar su belleza y disfrutar de los espacios públicos. Sin embargo, el exceso de publicidad expresada en grandes anuncios espectaculares, lonas gigantes y letreros con luz no nos permiten observarla en todo su esplendor. Además, en caso de una emergencia uno ve más anuncios publicitarios que señales que nos podrían prevenir accidentes e incluso salvar la vida, ¿lo habías pensado? Esto no tiene otro nombre más que contaminación visual, un problema real que fatiga nuestra mente aunque no nos demos cuenta, ¿Es esto lo que queremos ver?

Además de contar con una normatividad ambiental como la Ley de Publicidad Exterior del Distrito Federal, que regula la cantidad de publicidad en las calles, también nosotros los habitantes podemos hacer algo al respecto. Por ejemplo:  

  • Deposita la basura en su lugar, así contribuyes a mantener la armonía visual. 
  • No coloques anuncios sobre los árboles ni sobre el mobiliario urbano.
  • Procura que las antenas de televisión o cableado telefónico de tu casa sean lo más discretas posibles. 
  • El grafiti puede ser un arte, pero el clandestino degrada las fachadas de edificios y monumentos. ¡Busca un lugar permitido para realizarlo!
  • ¡Despeja tu mente y sal de la rutina! Un fin de semana visita un bosque o Área Natural Protegida.
  • Colecta toda esa publicidad que llega a tus manos, e ¡intercámbiala por productos agrícolas locales en el Mercado de Trueque

Recuerda, una sociedad consumista fomenta el uso de más y más publicidad. ¡Reduce tus hábitos de consumo y elimina la contaminación visual que está en tus manos!

 

 

¿Cómo hacer un bioplaguicida para conservar nuestras Nochebuenas?

 

Todos la conocemos comúnmente como Flor de Nochebuena, por su brillante color rojo y su particular fecha para “florecer” en invierno. Pero, ¿sabías que en realidad no se trata de una flor, sino de sus hojas?

La Nochebuena muestra hojas verdes y unas hojas modificadas de color rojo llamadas brácteas,  aunque también pueden ser rosas, blancas o amarillo pálido, y se agrupan en forma de estrella asemejando a una flor. Pero en realidad, las verdaderas flores son muy pequeñas y se encuentran en el centro: Una flor femenina única rodeada por varias flores masculinas con diminutas glándulas de néctar amarillas.

 

 

Es originaria de México, de la región de Taxco en Guerrero. En la época prehispánica, los mexicas la llamaban Cuetlaxóchitl, que en náhuatl significa “flor que se marchita”, y la consideraban símbolo de pureza. Fue hasta después de la Conquista Española hace casi 500 años, con la introducción del cristianismo, que se convirtió en un símbolo central de las tradiciones navideñas. 

Para mantener tus nochebuenas sanas y en buenas condiciones, debes recordar que es más fácil prevenir una plaga (como hongos, ácaros o larvas de mosca), que curarla. Por eso debemos evitar ambientes que favorezcan su desarrollo. ¿Cómo?: 

  • Revisa periódicamente ambos lados de las hojas, ¡ayúdate con una lupa!
  • ¡No mojes el follaje! Riega las raíces por la mañana para evitar la evaporación del agua. 
  • Elimina las hojas que estén muertas o infectadas. 
  • Evita poner demasiada agua, ya que propicia la abundancia de larvas de mosca u hongos, y pudre la raíz. Un par de riegos por semana son suficientes. 
  • Evita que las macetas estén en contacto directo con el suelo. 

Si lo que buscas es un remedio para algunas plagas comunes de las nochebuenas, te compartimos un bioplaguicida natural para combatirlas y que luzcan preciosas. ¡Toma nota!

 

Repelente para larvas de mosca blanca y la araña roja (ácaros): 

Pulveriza una dosis de 6 a 7.5 g (una cucharadita cafetera) de jabón común de ropa en barra, en un litro de agua, y rocía con el aspersor el envés de las hojas hasta mojarlas por completo. Todos los plaguicidas tienden a producir resistencia con el uso continuo. Por eso, deja pasar de cinco a ocho días después de la primera aplicación si se trata de la “araña roja” y dos a cuatro semanas, si se trata de mosca blanca.  

 

 

¿Musgo o heno para el nacimiento? ¡Evítalo!

 

¡Por fin es invierno! Esta época del año tiene sus razones para ser una de las predilectas para sus habitantes, comenzando por las anheladas vacaciones. Y tal como sucede en muchas partes del mundo, el “nacimiento” que se coloca en muchos hogares, es una parte emblemática y tradicional de la temporada navideña. Pero, ¿sabes de dónde viene el musgo, el heno y los líquenes que colocamos en el pesebre?

En tiempos pasados, la extracción de musgo y heno pudo haber sido insignificante para los bosques. Hoy la situación es diferente. El crecimiento poblacional y las exigencias de este recurso lo ponen en peligro: lo compras hoy y unos días después se va a la basura, ¡y tardará siete años en volver a crecer!

 

 

Estos seres vivos cumplen un papel fundamental en la naturaleza: protegen el suelo de la erosión e inundaciones, mantienen la humedad y nutrientes para que germinen otras semillas, son el hogar de muchas especies de flora y fauna, actúan como grandes esponjas (¡absorben hasta 20 veces su peso en agua!), que van liberando poco a poco durante los meses secos, y cuando se descomponen enriquecen el suelo. 

La extracción de estas plantas para usarlos como adornos navideños tiene consecuencias ambientales catastróficas. La buena noticia es que podemos evitar esta depredación. ¡No los extraigas ni los compres!, sustitúyelos por aserrín, semillas, cartón, piedritas, papel, tela, algodón, yute y otros materiales que tengas a la mano. ¡Usa tu imaginación y creatividad para hacer un hermoso “nacimiento” sin impactar el ecosistema! 

¡Que nuestras celebraciones no estropeen la naturaleza! ¿Conoces a alguien que todavía compra musgo sin saber el daño que le causa a nuestro planeta? ¡Ayúdanos a difundir esta información compartiendo este artículo!

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