CULTURA AMBIENTAL                      



                                                                       
                                            

Hablar del problema de generación de residuos en la CDMX se ha vuelto casi un cliché: todos sabemos que es terrible, también sabemos que nuestro consumo es excesivo y que nuestra producción de desechos lo es más aún; pero parece que eso no bastara para decidirnos a cambiar nuestros hábitos. Sin embargo, a pesar de la aparente precariedad de propuestas para hacer frente a ese problema, existen destellos de lucidez que vale la pena ser mencionados y sostenidos por la participación individual y colectiva.

 

Uno de esos proyectos caracterizados por la lucidez y la noble intención de disminuir los embates que la humanidad descarga sobre sí misma, y sobre la naturaleza, lleva el nombre de Kitcel.

 

 “Se aspira a hacer un laboratorio de transformación de materiales, para generar productos útiles, captando desechos industriales”, explica Marissa Cuevas, fundadora del proyecto, al tiempo que acomoda en su mesa un grueso frasco de vidrio que en otro tiempo debió contener algún tipo de aderezo y en el que ahora reposa una resina semitransparente.

 

Marissa Cuevas 

Inspirada por un artículo de la UNAM, decidió dejar su trabajo en la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ) en enero de 2014 para iniciar su proyecto personal, encarando de una forma novedosa y creativa el problema de la excesiva producción de desperdicio de unicel en el Distrito Federal y las aún limitadas iniciativas de reciclaje.

 

Pero ya dos años atrás, Marissa, oriunda de la capital del país y con un título en Ingeniería en Energías Renovables y Técnicas de Procesos por la Universidad Técnica de Berlín, comenzaba a reciclar unicel por cuenta propia como una especie de pasatiempo.

 

Sin embargo, no sería hasta haber dejado atrás la comodidad de un trabajo estable que se dedicó a realizar investigaciones en laboratorio para encontrar los solventes de origen natural, extraídos de árboles y frutas, que permitieran la transformación eficaz de un residuo, considerado difícil de tratar, en un material de buena calidad y de bajo costo energético, económico y ambiental. De esta manera nació el proyecto Kitcel, dedicado a la captación de unicel que, tras un proceso de lavado, es transformado en barniz para madera.

 

 

El acopio de unicel se realiza en distintos puntos de la ciudad con el apoyo de algunos colaboradores voluntarios que se han organizado individualmente para establecer puntos de captación. Se pretende que en un tiempo relativamente corto la capacidad de acopio se vea incrementada, principalmente gracias a la participación de los voluntarios.

 

En este sentido, otras personas que han creído en el proyecto se han sumado a éste para aportar sus experiencias en diversos campos necesarios para el sostenimiento y crecimiento del mismo (diseño, comunicación, publicidad, mercadotecnia, etc.). Claro está, en Kitcel están las puertas abiertas para todos aquellos que deseen contribuir con esta prometedora labor.

 

Igualmente, todos los domingos se hace captación de unicel en el Mercado el 100, donde también podremos hallar el barniz hecho a partir del reciclaje de este material. Igualmente, en Kitcel se acopian frascos de vidrio con tapa para poder reutilizarlos como envases.

 

El objetivo de reutilizar residuos sin hacer gasto de energía en el proceso no pretende quedarse únicamente en la producción de barniz. Más bien se intenta, a mediano o largo plazo, trascenderlo y también producir pegamentos, plastificación para telas o pintura para metal y vidrio. Conoce más sobre este loable proyecto, acércate y súmate como voluntario, donador de unicel o usuario de sus productos

 

 

A las primeras 50 personas que se acerquen a Kitcel, indicando que han leído este artículo, recibirán un precio especial en la compra de sus productos. Para más información sobre el proyecto y la promoción, llama al 6379-3018 o escribe a This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.  

 

 

¡No los tires, mejor recíclalos!

Los aparatos electrónicos y eléctricos que ya no ocupas requieren un manejo especial y no es recomendable que los tires a la basura ni que los acumules en casa.

 

Ante esta situación proponemos una alternativa para el correcto manejo de estos residuos, también conocidos como e-waste, así como para su reciclaje y aprovechamiento de sus componentes.

 

Ven el 23 y 24 de octubre al Reciclatrón que se llevará a cabo en el estacionamiento de TU Tienda UNAM. Trae los electrónicos y eléctricos que ya no uses, intercámbialos por puntos del programa Tu Ola y ayúdanos a construir una ciudad más sustentable.

 

Ecología, ecólogos y ecologistas

Quizá por la similitud entre estos términos existe una tendencia a confundir sus significados, lo que ha ocasionado algunos malentendidos, unos más serios que otros. Vale la pena reconocer la diferencia básica entre éstos, sobre todo si nos interesan los temas relacionados con el medio ambiente.

 

En palabras muy breves, la ecología es una ciencia que estudia los procesos de distribución, interacción, abundancia y transformación de los flujos de energía concernientes a la relación entre los organismos y su ambiente. Por lo tanto, un ecólogo o ecóloga es una persona dedicada a este tipo de estudios científicos.

 

Por otra parte, el ecologismo podría ser descrito como una postura o movimiento sociopolítico. Es decir, un ecologista es un simpatizante, activista o no, de esta corriente que generalmente promueve la protección del medio ambiente a través de propuestas de normativas, reformas, políticas públicas, etc.

 

Las diferencias entre estas nociones son mucho más profundas y complejas que lo que aquí se explica, pero parecen bastar para señalar a qué se refiere cada una y cuáles son los campos de acción competentes para ecólogos y ecologistas, sin dejar de lado que existen estudiosos de la ecología simpatizantes del ecologismo, así como ecologistas con conocimientos nulos en esta ciencia.

 

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