CULTURA AMBIENTAL                      



                                                                       
                                            

Aunque sientes la cabeza a punto de explotar y los párpados te pesan más que los cartones de anoche, te obligas a despertar. La sábana se queda pegada a tu mejilla, tu boca está tan seca que podrías limarte las uñas con ella y sabes que esta fue la primera de varias fiestas que despedirán el año viejo y darán la bienvenida al siguiente.

Piensas en el líquido que beberás para rehidratarte, te preguntas si un poco de ácido acetilsalicílico te caería bien y por un momento consideras echarte todo el día en el sillón. Pero al salir de tu habitación descubres el Pandemónium: manchas de colores extraños a lo largo y ancho de la casa, además de restos de comida en el piso, asientos y muebles. Lo peor son los cúmulos de basura que tus invitados y tú dejaron no sólo en la tradicional bolsa negra, sino por todo el lugar. Vasos de unicel, cucharitas desechables, bolsitas de plástico, gorritos de cartón, latas, botellas y las inconfundibles bolsas metalizadas de las botanas.

Los pedazos de las esferas rotas de tu arbolito de navidad (que por supuesto es de plástico, porque eso de estar mutilando la vegetación no va con tu personalidad) junto con las envolturas de dulces y regalos crean un bonito efecto tornasol en tu sala, pero por muy bello que sea el efecto sabes que no quieres toda esa basura en tu sacrosanto hogar y, ni modo, te pones a limpiar.

Entre tanta basura y en medio de la faena llegan a tu memoria cifras que viste en la red o que algún personaje extraño te mencionó: En la Ciudad de México cada persona produce 1.5 kg de basura a diario –resuenan las palabras en tu cabeza– si somos casi 9 millones de personas, ¿cuánta basura es eso?

 

 

Miras los montones de desechos que has acumulado en tus bolsitas negras y piensas que es improbable que eso pese kilo y medio.

Algunas otras cosas que deberías saber son que en épocas de fin de año la producción de basura se incrementa a casi 2 kg diarios por persona, que el gasto de energía aumenta hasta en un 35% por casa y que en esta misma época el peso de las personas suele aumentar entre 3 y 5 kg. Si conocieras todas estas cifras posiblemente te preguntarías si existe una relación directa entre el incremento de tu consumo, el aumento de la basura que produces, el crecimiento de tu abdomen, la desaparición de tus ahorros y el deterioro del planeta.

Sales de tu casa con las bolsas de plástico negro embutidas de basura, imaginas que eres una especie de Papá Noel (neoliberal, como siempre) a la defeña, llevando tus costales a cuestas pero regalando basura en lugar de esperanza.

Así, con la resaca colgándote del cuerpo y mientras buscas deshacerte de los restos de tu fiesta, una idea te golpea de frente y hasta te provoca náuseas: tu fiestecita será causa del incremento de la contaminación en tu ya de por sí maltrecha ciudad; quizá algunos animales mueran envenenados por el plástico que guardas con recelo en tus bolsitas y tal vez una que otra barranca será el hogar de esas envolturas y colillas.

Pero no te detienes ahí, sabes que no eres la única persona que decidió organizar el festejo inaugural del “Guadalupe – Reyes”, hay unos cuantos millones más que también se suman a los festejos, a las comidas, a los regalos, a las bebidas, al reventón. Casi eres capaz de tener una visión profética de cómo tu ciudad se va a ir al traste y con ella el resto del país y la humanidad misma; los casquetes polares se derriten, millones de personas sin acceso al agua potable en el mundo mueren cada día, se pierden más de 200 hectáreas de suelo de conservación de la CDMX al año, el cambio climático está más acelerado de lo que estuviste anoche y, en resumen, el mundo se va a acabar. Todo por culpa de tu fiesta.

Quizá te atrevas a pensar que la alternativa es no organizar ni asistir a ninguna celebración por el resto de tu existencia, pero ten por seguro que tienes la posibilidad de festejar a lo grande sin dejar de ser responsable. En el siguiente artículo compartimos algunos puntos a considerar para tus fiestas, reuniones o veladas. Más te vale tomarlos muy en cuenta.


Fiestas Sostenibles

En una sociedad consumista, una celebración se asocia a una aceleración del nivel de consumo de bienes y servicios. Las fiestas suelen causar, en mayor o menor medida, un desorden que se traduce en efectos ambientales intensificados por el hecho de concentrarse en un tiempo y espacio muy acotados.

Una fiesta implica consumo de recursos y energía para proveer bienes y servicios a los asistentes, así como generación de residuos, aguas residuales, contaminación auditiva y emisiones a la atmósfera.

 

 

 

Para disminuir estos problemas, vale la pena considerar algunos aspectos y ejemplos para nuestros festejos:

Reducir el uso de envases desechables

  • Calcula el número aproximado de invitados para que la comida preparada sea proporcional y evitar un exceso residual de alimentos.
  • Prepara los alimentos con productos locales de temporada y adquiridos en mercados cercanos a tu domicilio.
  • Si tu vajilla no es suficiente, puedes usar trastes reutilizables o hasta composteables.
  • Prepara recipientes con bebidas y alimentos a granel, para que la gente pueda servirse con un cucharón.
  • También puedes servir la comida en soportes comestibles (rebanadas de pan, empanadas, tostadas).
  • Utiliza manteles y servilletas de tela en lugar de papel.

Reutilizar diferentes tipos de residuos

  • Si quieres decorar el espacio, reutiliza ornamentos con los que ya cuentes.
  • Recurre a tu imaginación y fabrica tu decoración a partir de materiales reciclables (pintando, adornando o caracterizando latas, cartón, botellas de plástico, etc.).

Ahorrar recursos energéticos.

  • Intenta reunirte en espacios bien iluminados de forma natural.
  • Si esto no es posible, utiliza lámparas de bajo consumo para alumbrar los espacios.
  • Incorpora mecanismos para minimizar el consumo de agua en el baño (pulsadores, regaderas ahorradoras, reductores de caudal).
  • Regula el volumen de la música, esto ayuda a disminuir el consumo de energía y la contaminación acústica. 

Fomentar la educación ambiental.

  • Utiliza contenedores para que tú y tus invitados separen los residuos (al menos en orgánicos e inorgánicos).
  • Si contratas algún espectáculo lúdico (payasos, animadores, teatro, etc.), procura que transmita mensajes de cuidado y consciencia ambiental.
  • Desde un principio, comparte con tus invitados las iniciativas ambientales de tu fiesta para que las conozcan y se sumen a éstas. 

Regalar consciencia y afecto

  • Si compras regalos, procura que sean artículos de comercio justo; que sean productos respetuosos con el medio ambiente, reciclables, hechos con tecnología limpia.
  • Puedes crear obsequios con tus propias manos, como objetos ornamentales hechos de materiales reciclables, un collage de fotografías, dibujos; o al menos regalar objetos que quizá no ocupas más pero que aún son valiosos  como libros, álbumes o muebles.
  • Lo mejor es que seas capaz de regalar recuerdos o experiencias, como la asistencia a eventos (entradas a museos, exposiciones, teatro, cine) o actividades con tus seres queridos (paseos a parques, bosques, campos de juego; jornadas de lectura o de juegos de mesa) en lugar de objetos materiales.

Estos son apenas algunos ejemplos de lo que puedes hacer, las opciones son tan amplias como tu imaginación y responsabilidad te lo permitan. Las fiestas reúnen un gran número de personas con actitud receptiva, participativa y sensible. Hay que aprovechar estas actitudes para hacer de tu fiesta un evento divertido y, al mismo tiempo, amigable con el medio ambiente.


Reciclatrón

Gracias a ti, en 2014 acopiamos 133 380.5 de residuos electrónicos y eléctricos.

Esperamos seguir contando con tu apoyo. Conoce nuestras fechas y sedes para el 2015.


Mercado de Trueque

Ven al último Mercado de Trueque del año en Vivero Nezahualcóyotl el próximo 14 de diciembre. Aprovecha tus residuos e intercámbialos por distintos productos de cultivo local. Sigue actuando a favor del medio ambiente.

 

 

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